sábado, 27 de noviembre de 2010

Cuentos Primera Tutorìa

JUANITO SONRISAS  Y SU PERRO MANDARÍN.

En un lugar muy lejano vivía el tío pascual èste tenia cincuenta años. Hombre laborioso, paciente y sabio.
Vivía con su sobrino Juanito, en una casita pequeña con tejas grises y viejas, rodeada de arboles, que quedaban cerca al pueblo. Era un anciano de mediana estatura, de bigotes negros, flaco como su sobrino y con una mirada tímida y seria. Siempre llevaba puesto su abrigo arrugado, su enorme sombrero, sus gafas y sus botas negras.(historia)
Juanito parecía ya un muchacho a pesar de sus doce años. Había quedado huérfano desde los siete. Atento y colaborador con su tío, por las mañanas, antes de ir a la escuela, llevaba la vaquita a pastar. La vaca negra, de pintas blancas, cuernos cortos y mirada mansa, era de lo poco que poseía don pascual, además de varios rosales, unas gallinas y un pedazo de tierra donde cultivaba legumbres.(trama)
Sin embargo, tío pascual apoyo a Juanito para que estudiara su primaria. Pero, a pesar de sus deseos, no pudo ayudarlo para que siguiera en secundaria.
Juanito comprendió que debía buscar trabajo y ayudar a su tío. ¿Qué podría hacer? Era un chico alto, flaco y pálido, pero de una mirada alegre y picara. Sus compañeros lo llamaba Juanito sonrisas, por su manera de ser tan jovial y tan risueño que levantaba el ánimo hasta al más acongojado. Casi siempre se le veía con su chaqueta azul, sus pantalones bombachos y unos viejos zapatos que le regalaron en navidad. El único bien que poseía era su perro mandarín, cariñoso y fiel, que lo acompañaba hasta a la escuela. Se trataba de un perro blanco con rayas negras, de mirada penetrante y de movimientos alegres. Siempre que la gente hablaba, el perro paraba muy atentamente las orejas como si entendiera. Y en la escuela más de una vez la maestra estuvo a punto de preguntarle la tarea a mandarín, que se le veía más entusiasmado con la  clase que mucho de los niños.
Cierto día Juanito, pensaba en su futuro sentado en el parque del pueblo, acompañado de su amigo mandarín. De un momento a otro, el perro les ladro a unas personas y soltó palabras ante el asombro de los presentes. Se le escucho claramente recitar:   allá arriba en aquel alto
                                 Tengo una mata de ají.
La noticia rodo de casa en casa. Los niños, la maestra, el cura , el alcalde y toda la gente del pueblo se dieron pronta cita, con el fin de saber la verdad. Mientras tanto, Juanito sonrisas había tomado la decisión para su vida.
Señoras y señores les dijo Juanito a los presentes, tengo el gusto de presentarles el más fiel de los canes, quien les va a cantar y declamar. Pero antes les ruego depositar una moneda o algo más en este sombrero.
Nadie esperaba esto, pero todo el mundo contribuyo con el deseo de escuchara mandarín.
Y este canto así:
Uau. Allá arriba en aquel alto
Tengo una mata de ají
Cada vez que subo y bajo
Jí jí jí jí jí. Uauuuu.
La fama se extendió por todas partes y llego hasta la ciudad. Juanito recorrió diversos lugares y en todos ellos la gente llenaba el sombrerito.
Juanito recogió una fortuna con las contribuciones de la gente, con lo cual le construyo una casa grande  al tío pascual y compro mas tierra para que cultivara,. Y logro el sueño de su vida: hacer su bachillerato y estudiar en una muy buena universidad.
Muchos años después, la gente todavía comentaba las hazañas del perro mandarín, que con sus coplas y cantos a todos hacía reír.
Narrador omnisciente                       
Espacio y tiempo: el pueblo
Personajes principales: Juanito y mandarín
Personaje secundario: don pascual.
Clara Zambrano
Ximena Méndez